Tanto los niños como los ancianos son mucho más sensibles a los rayos del sol y por este motivo protegerlos de él es esencial desde el inicio de la primavera hasta el final del verano porque se trata de los meses en los que la exposición al sol y las horas de luz son mayores.
Además, proteger la piel de los niños evitará que desarrollen enfermedades cutáneas cuando crezcan. La clave es la prevención.
Academia Española de Dermatología y Venereología

















