
Cádiz acoge la XX Reunión Nacional de Residentes de Dermatología y Venereología, que celebra dos décadas formando a nuevas generaciones de dermatólogos
23 octubre, 2026La XX Reunión Nacional de Residentes de Dermatología y Venereología llega a Cádiz en una edición especialmente significativa, marcada por la celebración de su 20.º aniversario. Con motivo de este encuentro, hablamos con la Dra. Celia María Bravo, residente de cuarto año (R4) del Hospital Universitario Puerta del Mar, quien ejerce como portavoz del Comité Organizador Local. A lo largo de la entrevista, aborda la experiencia de organizar una cita de referencia para los futuros dermatólogos, los retos que afronta la nueva generación de especialistas, la transición al mercado laboral, el papel de la inteligencia artificial y la importancia de la AEDV como espacio de formación, acompañamiento y conexión entre residentes.
En esta ocasión, la Dra. Celia María Bravo nos responde en representación del resto de miembros del Comité Organizador Local, integrado por:
- Lucía Aguilar González – Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz.
- Alejandro Claudio Oliva – Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz.
- Marta Cortés Pérez (R4) – Hospital Universitario Puerto Real.
- José Fuentes Ros (R3) – Hospital Universitario Puerto Real.
- Cecilia Iborra García-Trevijano – Hospital Universitario Puerto Real.
- Pablo López-Sáez Muñoz (R2) – Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz.
- Vicente Márquez Garrido (R2) – Hospital Universitario Puerto Real.
- Laura Membrillo Ruiz (R3) – Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz.
- María Prieto Rozados (R4) – Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz.
- Rosa Ríos Alcobendas (R2) – Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz.
- Andrea Sánchez Moreno (R3) – Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz.
Este año la Reunión Nacional de Residentes celebra su 20.º aniversario. ¿Qué significa para vosotros organizar precisamente una edición tan especial?
Para nosotros supone una enorme ilusión y también una responsabilidad. La Reunión Nacional de Residentes se ha convertido en una cita de referencia durante nuestra formación, tanto por su contenido científico como por la oportunidad de compartir experiencias con compañeros de toda España.
Participar en su vigésima edición nos permite formar parte de la trayectoria de una reunión que ha acompañado a varias generaciones de dermatólogos. Queremos aportar nuestra propia visión y que quienes vengan a Cádiz se lleven una experiencia enriquecedora tanto en lo científico como en lo personal.
¿Cómo surgió la candidatura de Cádiz y cómo vivisteis el momento en que supisteis que la ciudad sería la sede de la XX Reunión Nacional de Residentes?
La candidatura surgió de la ilusión de traer a nuestra ciudad una reunión que todos valoramos especialmente durante la residencia. Cádiz tiene muchísimo que ofrecer, por su historia, su gastronomía y su ambiente cercano y acogedor.
Cuando supimos que sería la sede, sentimos una mezcla de alegría, orgullo y responsabilidad. Era una oportunidad para dar a conocer nuestra ciudad y demostrar que desde los hospitales de nuestra provincia también podemos impulsar iniciativas científicas de este nivel.
El Comité Organizador Local reúne a residentes de distintos años y hospitales de la provincia. ¿Cómo os habéis organizado y qué ha aportado esa diversidad al proyecto?
Uno de los aspectos más positivos ha sido trabajar con residentes de distintos hospitales y años de formación, ya que cada uno aporta una perspectiva diferente.
Hemos repartido las tareas y mantenido una comunicación constante, aprovechando las fortalezas e ideas de todos. Además, este proyecto nos ha permitido conocernos mejor y estrechar la relación entre los residentes de la provincia. Esa diversidad nos ha ayudado a plantear una reunión que responda a intereses y necesidades diferentes.
¿Qué papel habéis tenido los residentes en la elaboración del programa? ¿Habéis podido trasladar directamente los temas, dudas o necesidades que más preocupan a quienes están actualmente en formación?
Hemos valorado especialmente poder aportar nuestra perspectiva como residentes. Es fundamental que una reunión dirigida a personas en formación tenga en cuenta nuestras necesidades y las dudas que surgen en el día a día.
Nos interesan los avances científicos y las novedades terapéuticas, pero también cuestiones prácticas, como afrontar casos clínicos, orientar nuestra trayectoria profesional o iniciarnos en la investigación. Combinar estas inquietudes con la experiencia de dermatólogos de trayectoria consolidada es una de las grandes fortalezas de esta reunión.
¿Qué sesión, taller o momento del programa os hacía especial ilusión incorporar y por qué?
Personalmente, me hacen especial ilusión las sesiones prácticas y participativas, en las que podemos aprender cómo resolverían situaciones clínicas reales dermatólogos con más experiencia.
Durante la residencia adquirimos muchos conocimientos teóricos, pero uno de los mayores retos es aprender a tomar decisiones de forma autónoma. También considero muy interesantes los espacios dedicados a nuestro futuro profesional, porque abordan cuestiones que no siempre tienen suficiente protagonismo durante la formación.
Durante estos meses habéis trabajado junto a dermatólogos con más experiencia, la AEDV y los equipos de organización. ¿Qué habéis aprendido de ese trabajo intergeneracional?
Una de las principales enseñanzas ha sido descubrir todo el trabajo que hay detrás de una reunión científica de estas características. Organizarla implica planificación, coordinación y numerosas decisiones que como asistentes no siempre vemos.
Trabajar con dermatólogos de mayor experiencia nos ha permitido aprender de su visión de la especialidad. Además, este intercambio es enriquecedor en ambas direcciones: ellos nos aportan experiencia y perspectiva, mientras que nosotros contribuimos con nuevas ideas y una visión más cercana a las inquietudes actuales de los residentes.
¿Qué retos preocupan actualmente a un residente de Dermatología cuando piensa en los próximos años?
Una de las principales preocupaciones es cómo orientar nuestra carrera profesional en una especialidad que ofrece tantas posibilidades. También existe cierta incertidumbre sobre la incorporación al mercado laboral y la búsqueda de oportunidades que nos permitan seguir desarrollándonos profesionalmente.
Otro reto es compatibilizar la asistencia con la investigación y la formación continuada, ya que no siempre contamos con el tiempo o los recursos necesarios. Además, nuestra generación da mucha importancia a desarrollar una carrera satisfactoria sin renunciar a la conciliación y a la vida personal.
Precisamente, la búsqueda de oportunidades profesionales es una de las preocupaciones de los residentes. ¿Os sentís suficientemente preparados para el paso de residente a dermatólogo especialista? ¿Qué herramientas echáis en falta?
La residencia nos proporciona una base clínica y científica muy sólida, pero el paso a especialista supone asumir una autonomía y responsabilidad diferentes. Una de las mayores dificultades es pasar de contar con la supervisión de nuestros adjuntos a tomar nuestras propias decisiones.
Además, hay aspectos para los que no siempre recibimos formación específica, como conocer las salidas laborales, interpretar contratos, organizar una consulta o desarrollar una trayectoria investigadora. Sería muy útil contar con más orientación profesional, programas de mentoría y espacios donde escuchar experiencias de dermatólogos que hayan pasado recientemente por esta transición.
¿Cómo está transformando la inteligencia artificial la manera en la que vuestra generación aprende y empieza a ejercer la Dermatología? ¿Dónde creéis que puede aportar más valor y dónde hay que ser especialmente prudentes?
La inteligencia artificial ya está cambiando nuestra forma de aprender y acceder a la información, permitiéndonos consultar bibliografía o sintetizar información científica de manera mucho más rápida.
En Dermatología tiene un potencial especialmente interesante por el componente visual de la especialidad, tanto en el análisis de imágenes como en la teledermatología y el apoyo a determinadas decisiones clínicas.
Sin embargo, debemos ser conscientes de sus limitaciones. Para mí, la clave es entenderla como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del razonamiento clínico. Puede ayudarnos a ser más eficientes, pero nunca debería hacernos perder la capacidad de cuestionar e interpretar la información. También es fundamental prestar atención a la privacidad de los datos, los sesgos y la validación clínica de estas herramientas.
Desde vuestra experiencia, ¿qué papel debería desempeñar una sociedad científica como la AEDV durante los cuatro años de residencia y también en la transición a la vida profesional?
La AEDV tiene un papel fundamental como punto de encuentro y apoyo durante toda nuestra trayectoria profesional, empezando por la residencia.
Además de facilitar formación científica de calidad, es importante que promueva oportunidades de investigación, colaboración entre hospitales y contacto con dermatólogos de diferentes ámbitos.
En la transición a especialista, sería interesante reforzar la mentoría y la orientación profesional. También considero esencial que los residentes tengamos voz dentro de la Academia, ya que participar desde etapas tempranas favorece que nos sintamos implicados en el futuro de nuestra especialidad.
¿Qué creéis que caracteriza actualmente a la nueva generación de dermatólogos que se está formando en España?
Somos una generación con muchas ganas de aprender y acceso a una enorme cantidad de recursos formativos. Estamos acostumbrados a utilizar nuevas tecnologías y compartir conocimientos, lo que favorece una formación más conectada y colaborativa.
También existe un interés creciente por la investigación y la innovación, junto con una mayor preocupación por el bienestar personal, la conciliación y el desarrollo profesional sostenible.
Quizá nuestro principal reto sea aprovechar todas estas oportunidades sin perder algo esencial de nuestra especialidad: la capacidad de observar, escuchar al paciente y desarrollar un buen criterio clínico.
¿Qué consejo daríais a alguien que aspire a ser residente de Dermatología?
Le diría que disfrute mucho del aprendizaje y aproveche al máximo los cuatro años de residencia, porque pasan sorprendentemente rápido.
Es una especialidad mucho más amplia de lo que parece, que combina clínica, cirugía, investigación y un contacto muy cercano con los pacientes.
También le aconsejaría que mantenga la curiosidad, pregunte mucho y no tenga miedo a equivocarse. Y, sobre todo, que aproveche la oportunidad de aprender de sus compañeros y adjuntos, porque una de las cosas más valiosas de la residencia son las personas con las que compartimos esos años.
¿Algo más que añadir sobre la experiencia de ser residente en Dermatología o de esta XX Reunión?
Me gustaría destacar que la residencia no es solo una etapa de formación académica y profesional, sino también de crecimiento personal. Aprendemos a tomar decisiones, asumir responsabilidades, trabajar en equipo y afrontar nuevos retos.
Reuniones como esta nos recuerdan que, aunque nos formemos en hospitales diferentes, compartimos muchas inquietudes e ilusiones.
Esperamos que esta vigésima edición en Cádiz sea una oportunidad para seguir aprendiendo, reencontrarnos con compañeros y crear nuevas conexiones que nos acompañen durante nuestra trayectoria profesional.





