Nuevas funciones del láser permiten tratar cada vez más patologías dermatológicas.

Uno de los recursos que más ha cambiado la terapéutica en Dermatología es el láser. En este sentido, el Dr. Diego del Ojo Cordero, del Hospital Clínico Universitario de Puerto Real (Cádiz) explica que “el láser es, sin duda alguna, uno de los avances más importantes de la Medicina actual”.

En el campo de la Dermatología destaca “la aparición de unidades de emisión de luz no coherente de amplio espectro (más conocida como ‘Luz Pulsada Intensa’) y de unidades de láser de diferentes longitudes de ondas para múltiples aplicaciones”, indica el Dr. Diego del Ojo.

Estas nuevas herramientas basadas en la termólisis selectiva comenzaron a usarse para la fotodepilación, lesiones vasculares y pigmentarias, “pero en los últimos años han comenzado a aparecer indicaciones en otras muchas patologías dermatológicas”, relata el experto.

Los avances que se presentan

En cuanto a las novedades, muchas de las cuales se están presentando a lo largo de todo el Congreso, el Dr. del Ojo destaca que “en este foro estamos conociendo nuevos equipos de láseres ablativos, láseres vasculares, láseres para tratamientos de lesiones pigmentarias y equipos de luz pulsada más novedosos y con mejor rendimiento, que pueden dividir el pulso en micropulsos y obtienen mejores resultados”.

En esta misma línea insiste el Dr. Rubén del Río Gil, del Hospital de L’Esperit Sant en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), quien recuerda que “existen múltiples e interesantes novedades en el campo del láser dermatológico, especialmente con la aparición de innovaciones tecnológicas y la aprobación de nuevas indicaciones; además, se está logrando una mayor seguridad para los pacientes en comparación con la terapia láser empleada años atrás”.

Hay que tener en cuenta que, como aporta este especialista, “prácticamente todas las lesiones vasculares, pigmentadas benignas y tatuajes son subsidarias de tratamiento con diferentes láseres de distintas longitudes de onda y con luz pulsada intensa”.

Igualmente, en dermatología estética destacan “tratamientos novedosos y menos invasivos con láseres no ablativos fraccionados, que dan lugar a resultados muy naturales, más apreciados hoy en día”.

Cicatrices y tatuajes

En el ámbito del tratamiento de cicatrices, cabe destacar que “una de las grandes novedades es la gran mejoría conseguida en el abordaje de las grandes cicatrices producidas por quemaduras, gracias a los láseres ablativos fraccionados que consiguen mejorar tanto el aspecto estético como la funcionalidad y el grado de movimiento de las áreas donde se asientan las cicatrices”.

Otra de las funciones crecientes de los recursos basados en el empleo del láser pasa por la eliminación de tatuajes; según Rubén del Río, “la aparición de los láseres de picosegundos (tiempo de pulso ultracorto) permiten su eliminación más rápida y precisa, y también con menos efectos adversos”. De la misma forma, destaca este experto, “los fabricantes desarrollan nuevos equipos de muy alta energía y ‘spots’ (área de tratamiento) grandes, con el fin de penetrar más en los estratos de la piel y eliminar las partículas de tinta más profundas y rebeldes en menos sesiones y con menos efectos adversos”.

Algunas controversias

Sin embargo, estas tecnologías también siguen despertando algunas controversias. En opinión del Dr. del Ojo, “cuando aparecen nuevas alternativas terapéuticas es habitual que se generen controversias pero, sin duda alguna, antes estas eran mucho mayores, porque al láser se le daba un uso casi exclusivamente estético”.

Como insiste el experto, “actualmente estas controversias van a menos y nadie duda a estas alturas de la utilidad del láser de neodimio-yag en lesiones vasculares o del láser Q-switched para el tratamiento de los tatuajes”. Es por ello que “más que controversias lo que existe es una disconformidad con el precio que tienen los equipos, que son excesivamente caros”.

Retos de futuro

Mirando al futuro, el Dr. del Ojo resume que algunos de los retos que tiene esta técnica pasan por “mejorar el resultado del tratamiento con láser en las onicomicosis, el acné, la psoriasis, el vitíligo, la hidradenitis o la hiperhidrosis, que son problemas que aún no están resueltos y que el láser no aporta la solución que buscamos”. El reto, a su juicio, “es buscar nuevas dianas terapéuticas para ir aplicando la tecnología láser en muchas más enfermedades dermatológicas”.