Novedades en los mecanismos fisiopatogénicos de la urticaria

Las novedades en el abordaje de la urticaria están siendo analizadas en el Congreso Nacional de la AEDV, con especial atención a las conclusiones de la Reunión de Berlín celebrada en 2016, como indica el Dr. Juan Francisco Silvestre Salvador, del Grupo Español para la Investigación de la Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea (GEIDAC).

Los últimos avances relacionados con la urticaria se han dado a conocer en las reuniones Global Urticaria Fórum (GUF) y Urticaria 2016, que han tenido lugar en Berlín en diciembre del año pasado, y ahora se están revisando en el Congreso de la AEDV.

En el marco del Congreso se están desarrollando diferentes sesiones que abordan los progresos y retos pendientes en urticaria

Entre los trabajos presentados, destacan los avances que se han producido en el conocimiento de los mecanismos fisiopatogénicos de la urticaria.

“Ya se sabía la implicación del receptor de alta afinidad para IgE presente en basófilos y mastocitos como diana de los autoanticuerpos circulantes, y ahora han aparecido trabajos que ayudan a comprender las distintas respuestas al tratamiento con fármacos anti IgE (omalizumab) en función de la implicación de este receptor y de la cantidad de receptor presente en la superficie celular”, explica el Dr. Silvestre.

Otro aspecto destacado por este especialista es la dificultad de detectar la urticaria crónica.

“A priori, su diagnóstico es clínico y fácil de realizar, pero esto lleva en muchas ocasiones al sobrediagnóstico. Según un trabajo presentado por un grupo de expertos de Manchester, hasta un tercio de los pacientes remitidos a una consulta especializada habían recibido un diagnóstico erróneo de urticaria crónica”.

Sin cambios en la clasificación

La Reunión Urticaria 2016 de Berlín es el quinto encuentro de consenso promovido por las sociedades EAACI/GA2LEN/ EDF/WAO, y en ella se realiza una revisión y actualización de las Guías de consenso para el diagnóstico y manejo de la urticaria.

Las principales conclusiones de esta cita, según el criterio del Dr. Silvestre, son que

“no hay cambios en la clasificación de la urticaria y se recalca la importancia de hacer pruebas complementarias en las urticarias inducibles con el fin de llevar a un diagnóstico preciso y conocer umbrales de desencadenamiento”.

A su juicio, “esta información puede ser útil para aconsejar al paciente y para valorar la eficacia terapéutica”, añade. Además, el algoritmo terapéutico que se establece es válido para cualquier tipo de urticaria crónica, no sólo para la espontánea.

Respecto al tratamiento, el primer fármaco a utilizar en los pacientes refractarios a antihistamínicos a altas dosis es el omalizumab, “y debe mantenerse al menos durante seis meses, pues hay pacientes que son respondedores lentos. En caso de no respuesta, se pasaría a tratar con ciclosporina. Y todos los demás fármacos quedan relegados a un quinto escalón terapéutico”, informa el experto del GEIDAC.

Impacto en la calidad de vida

En cuanto al perfil habitual de paciente con urticaria, clásicamente se ha dicho que es una mujer joven de entre 20 y 40 años, aunque en los últimos trabajos se ha podido comprobar que la media de edad es un poco más alta y que aparece en cualquier rango de edad (incluso niños y ancianos). Estos pacientes con mucha frecuencia padecen otra enfermedad autoinmune, sobre todo tiroidea, y en estos casos el manejo terapéutico suele ser más complicado

La urticaria conlleva un deterioro importante en la calidad de vida de los pacientes, como explica el Dr. Silvestre: “Muchos de ellos han acudido en diversas ocasiones al servicio de urgencias y han sido vistos por varios médicos sin encontrar solución. El diagnóstico y el control terapéutico de la enfermedad suele retrasarse varios meses, incluso años”.

La urticaria crónica no suele acompañarse de compromiso vital, pero es “muy agobiante para el paciente que la padece, pues suele tener la sensación de que se puede morir, sobre todo si presenta angioedema, o bien piensa que tiene una enfermedad interna no diagnosticada”, dice el especialista. “Las principales complicaciones que observamos son las derivadas de la utilización de corticoides orales de forma crónica, que puede llevar a la obesidad, HTA, osteoporosis y una supresión del eje hipotálamo-hipofisario”, señala.

Más formación en Atención Primaria

El Dr. Juan Francisco Silvestre considera que Atención Primaria necesita más formación para un correcto abordaje de esta enfermedad.

“A los médicos les cuesta llegar al diagnóstico de urticaria, y la mayoría desconoce la estrategia terapéutica a seguir. Existe gran confusión respecto a su etiología, y gran parte de la población médica continúa pensando que es una enfermedad alérgica”.

En la actualidad se están realizando unas guías multidisciplinarias para el manejo de la urticaria en Atención Primaria y Urgencias, en las que participan activamente dermatólogos miembros del GEIDAC, médicos de Familia y urgenciólogos, en las que se han establecido algoritmos diagnóstico y terapéutico, así como criterios de derivación a Dermatología. Para su difusión, está previsto presentar las guías en los congresos respectivos, entre otras iniciativas.

El papel de Enfermería, clave

En cuanto a la función que desempeñan los profesionales de la Enfermería, el Dr. Silvestre indica que, “por el momento, hay poco personal de Enfermería implicado, pero su incorporación a unidades especializadas es clave. Necesitamos profesionales familiarizados con los procedimientos diagnósticos a realizar en los pacientes con urticaria crónica inducible y con la administración de fármacos específicos para urticaria”.