Lo que subyace en la enfermedad dermatológica

Algunas enfermedades dermatológicas tienen un gran impacto en la vida social y personal de quienes las sufren bien por la alteración de las zonas visibles del cuerpo o por los síntomas y molestias que generan constantemente las formas crónicas. En el 27º Congreso de la EADV, se están presentando estudios y ponencias sobre la repercusión que tienen estas patologías en la salud mental, cómo detectarlas y tratarlas eficazmente.

El doctor Servando E. Marrón Moya, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), presentará este sábado día 15 de septiembre uno de estos trabajos, la primera escala de calidad de vida en pacientes con hidradenitis supurativa que existe en castellano.

La hidradenitis supurativa genera nódulos, quistes, cicatrices y tractos fistulosos en distintas áreas del cuerpo como axilas, ingles, zonas interglúteas, etc. Esto acarrea estigmatización y retraimiento social en un buen número de pacientes y un deterioro de la calidad de vida, lo que merma la salud mental en un alto porcentaje de afectados. Según diferentes estudios, más del 30% de pacientes tienen cuadros de ansiedad, depresión, etc.

“Hasta ahora, para valorar la afectación de la calidad de vida del paciente antes y después del tratamiento, se hacía con cuestionarios de calidad de vida dermatológica genéricos, tales como DLQI o SKINDEX-29. Al no ser específicos, se perdía o no se tenía en cuenta entre el 25%-50% de los aspectos emocionales de estos pacientes, tal y como hemos visto al construir nuestro nuevo instrumento de evalución HSQoL-24”, explica el Dr. Marrón Moya.

Este proyecto ha sido desarrollado gracias a la colaboración del Grupo Aragonés de Investigación en Psicodermatología (GAI+PD) y el Grupo Español de Investigación en Dermatología psiquiátrica (GEDEPSI) de la AEDV. “Con tan sólo realizar un cuestionario de 24 ítems –fácilmente corregible–, el dermatólogo puede evaluar de una manera mucho más eficaz cómo evoluciona la calidad de vida de su paciente”, señala este dermatólogo.

La escala, que será publicada en la revista Actas Dermosifiliográficas, puede ser utilizada por cualquier dermatólogo que así lo solicite. “El siguiente objetivo es transculturizarla y validarla al inglés y al castellano de los diferentes países de Latinoamérica, para que pueda ser utilizada en otros países con la misma eficacia”, apunta Dr. Marrón Moya.

Cuando detrás del acné hay un trastorno mental

Otro estudio interesante que se presentará también el sábado en París es uno dirigido a determinar la sospecha de trastorno psicológico en personas con acné leve que acuden a la consulta del dermatólogo. “Hemos realizado este estudio multicéntrico para conocer la prevalencia de personas con acné leve que presentan trastorno dismórfico corporal. En la población general, este trastorno afecta aproximadamente al 2%, mientras que entre la población psiquiátrica se da entre el 7 y el 13%. Diferentes estudios muestran que en cirugía estética y dermatológica la prevalencia está entre el 9 y el 11%. Queríamos saber si estas cifras eran similares en pacientes con acné”, explica Lucía Tomás Aragonés, psicóloga del GAI+PD y miembro de la AEDV.

El estudio, propuesto por el GEDEPSI y el GAI+PD, reclutó a 406 pacientes con acné, de los que 245 cumplían el criterio de leve, establecido a través de la escala de Leedes, y de estos, 43 puntuaron por encima del punto de corte en el cuestionario Body Dysmorphic Disorder de K. Phillips para detectar posibles casos de trastorno dismórfico corporal.

Los datos, presentados este jueves en el Congreso de la EADV, muestran que la prevalencia de posibles casos de trastorno dismórfico corporal en las personas con acné leve que acudieron al dermatólogo fue del 10,6%. Según el trabajo, la mayoría eran mujeres que vivían en un entorno urbano, cuyo acné era de aparición temprana y localizado en la cara.

“Cualquier dermatólogo podría aplicar esto, realizando la escala de Leedes y el cuestionario, ya que se trata de un cuestionario corto y fácil de realizar. Las preguntas claves serían qué grado de preocupación le causa su acné y qué tiempo diario le dedica a disimularlo o inspeccionar su acné. Detectar a estos pacientes puede ser de gran utilidad para ellos ya que se trata de personas que sufren mucho, y que a menudo se confunde con una depresión o fobia social. Si podemos hacer algo para ayudar a estas personas, sería de gran valor”, señala Lucía Tomás.

Según este estudio, el dermatólogo debería saber que hay un importante porcentaje de pacientes con acné que puede estar sufriendo este trastorno.

“Es importante no minimizar la importancia del acné en estas personas, ya que para ellas es un problema muy importante. Lo recomendable es escuchar al paciente y preguntarle cómo le afecta en su vida diaria. Si se detecta que supone un gran problema para él, habría que ganarse la confianza del paciente para recomendarle acudir a otro especialista como un psicólogo o psiquiatra”, aconseja esta psicóloga.