¿Tiene sentido la teledermatología si la distancia al hospital es inferior a 20 kilómetros?

Ya casi nadie duda del valor de la telemedicina en el ámbito de la salud. En las últimas décadas se han multiplicado los estudios sobre el uso de herramientas que favorecen la consulta entre médico y paciente de forma no presencial y vehiculada por herramientas de la información. Un ámbito en el que su aplicación y eficacia están más que demostradas es la dermatología, donde hay múltiples ejemplos de su uso cuando paciente y dermatólogo se encuentran a cientos o miles de kilómetros. Sin embargo, lo que todavía se cuestiona es su valor en el ámbito urbano. Un artículo publicado en la revista Actas Dermo-Sifiliográficas revisa la utilidad de esta tecnología en entornos urbanos.

“Nuestro objetivo principal en este artículo es analizar desde una perspectiva histórica lo publicado en teledermatología urbana, con especial énfasis en las ventajas y desventajas de la misma”, señalan los autores del trabajo ‘Teledermatología urbana: concepto, ventajas y desventajas’, publicado en el número de julio y agosto de la revista.

De esta manera, los dermatólogos revisaron los estudios publicados sobre esta tecnología y analizaron diferentes aspectos como fiabilidad, validez y eficiencia de la teledermatología en su primera etapa de funcionamiento, de 1996 a 2005, las dudas y desventajas en un periodo posterior, y la consolidación y ventajas de esta herramienta en la etapa más reciente.

En una primera etapa, la teledermatología en tiempo real evitó más visitas al hospital que la de almacenamiento, pero fue más cara incluso que la propia consulta presencial. No obstante, ese coste hoy en día sería muy diferente ya que este tipo de tecnología se ha abaratado mucho.

Más allá de un planteamiento obvio, como que la teledermatología no permite palpar la piel o que no es posible un manejo correcto si las imágenes son de mala calidad, la eficacia de esta tecnología y su consolidación ha ido evolucionando en estos últimos años.

 

“Diferentes revisiones sistemáticas muestran que no hay diferencias de fiabilidad y precisión para el diagnóstico y manejo del paciente entre la consulta presencial y la teledermatología, además previene al menos la mitad de las derivaciones físicas presenciales y ya hay una gran evidencia de calidad que apoya el uso de esta tecnología en el cáncer de piel”, señala el Dr. Guillermo Romero-Aguilera, uno de los autores de este estudio, dermatólogo del Hospital General Universitario de Ciudad Real y coordinador del Grupo de e-Dermatología e Imagen (GEDEI) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

 

Desarrollo en España

Su implantación en nuestro país ha sido analizada por este grupo de la AEDV. Así, de 2009 a 2014, los centros con teledermatología en nuestro país se triplicaron y el tiempo dedicado se duplicó, también aumentó el número de dermatólogos que utiliza esta herramienta (105 en 2014) y su uso urbano. En concreto, en 2014, el 75% de los centros activos en teledermatología en España asistió a pacientes que viven a menos de 25 km de distancia, tal y como refleja otro estudio difundido en la versión online de Actas Dermo-Sifiliográficas y que próximamente será publicado en su versión en papel [doi.org/10.1016/j.ad.2018.03.015].

“Este crecimiento puede explicarse debido a que mejora la consulta para ciertos pacientes, por ejemplo, aquellos que tienen algún tipo de discapacidad, personas de edad avanzada o aquellas que quieren evitar un atasco de tráfico. La teledermatología no es sólo útil en áreas desatendidas o rurales, sino también en entornos urbanos, cárceles, residencias de ancianos, urgencias, conflictos militares…”, señala Romero-Aguilera.

 

Cuándo utilizarla

En cuanto a los objetivos para los que se usa esta tecnología, el estudio ‘Modelos de práctica de la teledermatología en España. Estudio longitudinal 2009-2014’ muestra que la mayoría de los centros la utilizan para la asistencia de todo tipo de enfermedades (62%) y un 25% sólo para oncología cutánea. “En 2014, el 40% de los centros tenía citas directas a la sala quirúrgica, una opción no utilizada en 2009. Dos de cada tres centros usaban la teledermatología para la formación de los médicos de atención primaria”, señala este trabajo.

Entre las preocupaciones que refieren los dermatólogos sobre esta técnica, están la calidad de imagen y la complejidad de las dermatosis consultadas. Debido a estas reticencias y a la dependencia de la adquisición y apuesta por parte de la administración de cada CCAA, la implantación difiere mucho en el país y también su uso de un centro con respecto a otro.

Un hecho para reflexionar es que, aunque en 2014 un 26% de los centros españoles empleaban la teledermatología, el porcentaje de consultas vistas mediante esta tecnología ese año fue tan solo del 1%. ¿Cómo encaja esto? Esta es la pregunta que se hace el Dr. Ignacio García Doval, dermatólogo del Complexo Hospitalario Universitario de Vigo y responsable de la Unidad de Investigación de la Fundación Piel Sana de la AEDV, en el comentario ‘Teledermatología: la importancia de un objetivo claro’, publicado también en la web de la revista Actas Dermo-Sifiliográficas.

La explicación, considera el Dr. García Doval, está en la gran variabilidad que existe entre los servicios, que dificulta las mediciones, y en que el número de pacientes vistos por teledermatología en la mayor parte de ellos es bajo. “Lo observado nos sugiere que esta herramienta se ha implantado de una forma anárquica. Sorprende la variabilidad de objetivos y medios usados, y que en muchos casos se haga sin integración con la historia clínica electrónica o sin un tiempo asignado en la consulta”, señala este especialista.

 

En relación con la opinión de la población, sólo un 20% de los centros realiza encuestas de satisfacción de pacientes. No obstante, según la revisión ‘Teledermatology for the diagnosis and management of skin cancer: a systematic review’, publicada en JAMA Dermatology en 2016, los pacientes refieren una alta satisfacción.

Diferentes estudios muestran que esta tecnología puede ser rentable cuando se usa como triaje evitando visitas y viajes, así como para reducir el tiempo en la intervención inicial.

“Hoy en día, la teledermatología se considera una solución para muchas deficiencias en los sistemas de salud. Puede aumentar la accesibilidad en pacientes que viven a grades distancias o en geriátricos, puede priorizar el diagnóstico de cánceres, evitar la derivación de enfermedad banal y acelerar la asistencia en caso de urgencias dermatológicas, entre otros”, señala el artículo de Actas.

 

Por último, este trabajo concluye en que “el principal logro de la teledermatología en España ha sido mejorar la calidad de los procesos asistenciales y este hecho explica su considerable desarrollo en nuestro país. […] Aún hay un considerable recorrido de mejora. No se trata de incrementar sin más el número de programas con esta herramienta, es preciso mejorar su calidad. Los proveedores de salud deben proporcionar a los dermatólogos el tiempo necesario para las teleconsultas y los medios adecuados (softwares integrados con codificación diagnóstica, cámaras y dermatoscopios de calidad). […] La satisfacción general del dermatólogo es alta, sin embargo, hay todavía áreas que necesitan mejoras significativas”, concluye el estudio.

 

Entre esas áreas de mejora, señala el Dr. García Doval, está la estandarización de los modelos organizativos y la unificación de objetivos, “sólo teniendo claro nuestro objetivo implantaremos el sistema más adecuado para alcanzarlo”.