Todo lo que hay que saber sobre los esmaltes de uñas permanentes

La popularidad de los esmaltes de uñas permanentes o semipermanentes se ha disparado en los últimos años. Tener una apariencia perfecta en cualquier momento es la principal motivación para usar estos productos, además de eliminar la frecuente tarea de quitar el esmalte descascarillado y volver a ponerlo. De hecho, su uso no se limita a la aplicación profesional en los centros de estética, sino que cada vez hay más usuarias que compran kits de esmaltes permanentes para la aplicación doméstica y otros productos de manicura que se deberían limitar al ámbito profesional. Lamentablemente, con el aumento y popularización de su uso, han surgido también los problemas, en concreto la dermatitis alérgica por contacto, tanto en profesionales de la estética como en usuarios.

Los esmaltes de uñas permanentes llevan en su composición una sustancia denominada acrilatos. Se trata de materiales plásticos que están formados por la polimerización de monómeros derivados del ácido acrílico. Están presentes en pinturas, barnices y adhesivos y se encuentran en el ámbito médico, dental y en uñas artificiales. Los acrilatos al estar en contacto con la piel pueden ser reconocidos como un alérgeno y generar una reacción alérgica, una dermatitis alérgica por contacto.

El pasado mes de junio, la Academia Española de Dermatología y Venereología solicitaba, a través de miembros del Grupo Español de Investigación en Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea (GEIDAC) de la AEDV, a las instituciones públicas que se regulase la exposición a esmaltes y otros productos de manicura con acrilatos, que pasaran a la acción, ya que cada vez eran más las consultas relacionadas con esta alergia.

En particular, se defendía ofrecer una mayor formación a las profesionales que los aplican en los riesgos que comporta su manipulación, así como en las necesarias medidas de protección, ya que son las profesionales esteticistas, la población más vulnerable y afectada por un mayor número de casos de dermatitis alérgica por contacto. En segundo lugar, se planteaba una mayor protección de las usuarias proponiéndose medidas como información precisa de los riesgos y limitación del uso de estos materiales al ámbito estrictamente profesional.

 

Restricción de kits caseros

Esta semana la Cadena SER ha informado de que la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), a través del departamento de cosmetovigilancia, ha pedido a la Comisión Europea que restrinja la venta de esmalte de uñas permanentes y semipermanentes a profesionales de la estética. “Estamos a la espera de consensuar la propuesta con la Comisión”, declaraba a la SER un portavoz de la AEMPS.

Sin embargo, de ser cierta esta medida (la AEMPS no ha emitido un comunicado oficial al respecto y la única información disponible es la facilitada por la Cadena SER), aunque necesaria, puede ser difícil de llevar a cabo. Según señalan María Elena Gatica y María Antonia Pastor, dermatólogas expertas en este tema del GEIDAC, para que la medida fuera efectiva, “debería prohibirse la venta online y presencial en tiendas de kits de uso doméstico y restringirse su manipulación al ámbito estrictamente profesional. En definitiva, estos productos no deberían entrar en el hogar”.

Pero esto no sería suficiente, ya que además de la prohibición en la venta de kits domésticos, estas dermatólogas consideran que habría que hacer algo más. “Si bien existen muchas usuarias afectadas, la población más vulnerable es la de las esteticistas. Es en este grupo donde hemos detectado la inmensa mayoría de los casos. Por este motivo, es crucial regular la formación de las esteticistas, para que puedan conocer el riesgo que corren tanto ellas como sus clientes. Y también es fundamental la formación para realizar una prevención secundaria, es decir, en aquellas profesionales que ya hayan desarrollado esta alergia, para evitar que desarrollen las lesiones. No tiene sentido que otros profesionales expuestos a estos compuestos, por ejemplo, en la industria, tengan una formación específica y una protección estricta, y estas profesionales no tengan las mismas garantías de seguridad”.

Aplicados sobre la uña, los acrilatos presentes en los esmaltes permanentes no generan problema una vez secos, por eso las uñas se deben de secar en lámparas apropiadas para este uso. Sin embargo, el problema aparece cuando este esmalte toca la piel, ya que en ella hay células que pueden reconocer a esta sustancia como un alérgeno, generando, sobre todo en aquellas personas más expuestas, esteticistas que no protejan sus manos, una dermatitis alérgica por contacto.

 

Quién está en riesgo

“Esta reacción la puede sufrir cualquier persona que contacte con el esmalte en su piel, lo que pasa es que la probabilidad de que ocurra esto es mayor en las esteticistas, que aplican todos los días estos esmaltes. Y ahora también estamos viendo cada vez más casos en usuarios debido a la venta de kits caseros”, señala la Dra. Gatica.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que este tipo de esmaltes deben ser aplicados correctamente y secados con una lámpara adecuada, que funcione correctamente. “No es un esmalte normal, hay que secarlo en lámparas bien calibradas, porque el esmalte debe estar bien polimerizado, es decir, secado adecuadamente para que no genere reacción ni problemas, ya que una vez está seco no da reacción”, apuntan.

 

Controles y etiquetado

Por este motivo, desde GEIDAC se pide que los centros en donde se aplican estos esmaltes pasen los controles necesarios que aseguren que el material y el aparataje que utilizan es el adecuado y que ha sido revisado periódicamente o sustituido en el caso de que así lo requiriera.

El mayor peligro de los acrilatos es que tienen una reacción cruzada entre ellos, ya que una sensibilización puntual a un alérgeno concreto puede asociarse a otros acrilatos y repercutir en la vida futura del paciente.

“El uso de acrilatos se ha extendido mucho, se utilizan en la pintura de coches o de aviones, por ejemplo. Pero también se usan cada vez más en productos sanitarios. Una persona que desarrolla una alergia por una exposición en un procedimiento meramente estético, como es la aplicación de esmaltes permanentes u otras técnicas de manicura como las uñas de gel o las uñas acrílicas, tiene un problema puntual en sus dedos, al presentar dermatitis, que se le pasará con el tiempo, pero su alergia no, esa queda para toda la vida. Si en un futuro esta persona tiene que recibir, por ejemplo, una prótesis de cadera, puede sufrir un rechazo si contiene en su composición un acrilato”, explica la Dra. Gatica.

Además, la exposición a acrilatos utilizados para otras finalidades podría derivar en dermatitis de contacto a pegamentos. Como ejemplo, la sensibilización al pegamento de las pestañas postizas puede provocar alergias a otros productos como los pegamentos quirúrgicos, los adhesivos médicos o los cementos utilizados en odontología y traumatología.

“Debería existir una normativa que obligue a los fabricantes de productos sanitarios y dispositivos médicos a declarar cada uno de los componentes que contienen y a colaborar en el estudio de los problemas de salud que estos ocasionan. De esta manera dejaremos de asumir que la dermatitis es únicamente irritativa y pasaremos a reconocer que existe un problema real”, concluyen.

Desde el GEIDAC, se han hecho diferentes estudios sobre este tema que han sido publicados en la revista Actas Dermosifiliográfica. Aquí se indican dos de ellos:

 

1. Dermatitis alérgica de contacto por acrilatos en esmaltes permanentes
M.E. Gatica-Ortegaa,_, M.A. Pastor-Nietob,c y J.F. Silvestre-Salvadord
Servicio de Dermatología, Complejo Hospitalario de Toledo, Toledo, España
Hospital Universitario de Guadalajara, Guadalajara, España
Universidad de Alcalá de Henares, Madrid, España
Hospital General de Alicante, Alicante, España
Recibido el 3 de abril de 2017; aceptado el 3 de agosto de 2017. Disponible en Internet el 3 de noviembre de 2017
2. Dermatitis alérgica de contacto a cosméticos, estudio clínico-epidemiológico en un hospital terciario
Zaragoza-Nineta. R., Blasco Encinasb, J.J., Vilata-Corell, A. Pérez-Ferriols
Sierra-Talamentesa, A. Esteve-Martínez y J. de la Cuadra-Oyangurena
Servicio de Dermatología, Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, Valencia, España
Unidad de Control de Gestión, Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, Valencia, España
Recibido el 10 de noviembre de 2015; aceptado el 20 de diciembre de 2015. Disponible en Internet el 4 de febrero de 2016